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El aumento fue en la última década
Investigadores de la Fundación Favaloro descubrieron una forma de determinar cuándo se debe operar la válvula aórtica El estudio fue incluido entre los "highlights" del congreso
La Nación
Lunes 30 de Agosto de 2004
Como un efecto no deseado del aumento de la expectativa de vida, cada vez son más frecuentes las enfermedades que dañan las válvulas del corazón. Tanto es así que, según investigadores argentinos que participan del Congreso Europeo de Cardiología 2004, en los últimos 10 años se ha duplicado el porcentaje de cirugías cardíacas dirigidas a solucionar esta problemática.
"A principios de los noventa, las valvulopatías representaban el 15% de todas las cirugías cardíacas; actualmente, acaparan el 30%", dijo a LA NACION el doctor Pablo Stutzbach, jefe del Departamento de Cardiología Ambulatoria de la Fundación Favaloro.
Stutzbach, junto con sus colegas Roberto Peidro y Graciela Brion, presentaron aquí un estudio que aporta el primer método que permite determinar cuáles son los pacientes con la forma más frecuente de valvulopatía (la que afecta a la válvula aórtica, y que constituye el 50% de los casos) que deben ser sometidos a una cirugía para detener el avance de la enfermedad.
Lo interesante de la propuesta es que permite determinar quién es candidato a una cirugía cuando todavía el paciente no ha comenzado a manifestar los síntomas clásicos de la enfermedad: dolor de pecho, fatiga al caminar y sensación de falta de aire, principalmente.
"Hasta ahora, el ejercicio físico estaba contraindicado en estos pacientes -explicó el doctor Peidro-. Del mismo modo, las pruebas cardiológicas de esfuerzo o ergometrías también estaban contraindicadas."
Los investigadores de la Fundación Favaloro han demostrado que, contra la creencia habitual de sus colegas, la ergometría no sólo no causa la aparición de los síntomas, sino que además permite determinar cuál es el paciente asintomático que está necesitando una cirugía. Esta nueva posibilidad diagnóstica seguramente tendrá un impacto en la sobrevida, ya que el riesgo de muerte súbita, que ronda el 1% anual en paciente asintomáticos, se multiplica por siete ante la aparición de los signos clínicos.
"Cuando los síntomas se presentan espontáneamente constituyen un signo de mal pronóstico", dijo el doctor Stutzbach. Así, todo paciente en el que la evaluación clínica sugiera la presencia de una estenosis aórtica puede ser sometido a una ergometría que permita determinar si puede beneficiarse con una cirugía valvular.
Un estudio destacado
El estudio de la Fundación Favaloro ha sido incluido dentro de los highlights (estudios más importantes) del congreso por la Sociedad Europea de Cardiología
La estenosis de la válvula aórtica es una afección característica de la edad avanzada: suele aparecer entre los 65 y los 70 años. "La válvula sufre un proceso degenerativo que va cerrando progresivamente el paso de la sangre", explicó el doctor Peidro, jefe de Rehabilitación Cardiovascular de la Fundación Favaloro.
Cuando la estenosis de válvula aórtica comienza a manifestarse a través de sus síntomas, el camino por seguir no es otro que la cirugía. Pero ésa tampoco es una solución definitiva del problema, afirmó el doctor Peidro. "Los pacientes que ya manifiestan síntomas son los de peor pronóstico, incluso luego de la cirugía. De ahí la importancia de contar con un método que nos permita detener el avance de la enfermedad antes de que empiece a manifestarse clínicamente", agregó.
Falta de recursos
La endocarditis infecciosa es otra de las enfermedades que amenazan el buen funcionamiento de las válvulas que regulan el paso de la sangre desde y hasta el corazón. Diez años atrás, la Sociedad Argentina de Cardiología (SC) realizó un estudio para conocer su impacto en la población argentina apodado IERA (Endocarditis Infecciosa en la República Argentina).
Por aquel entonces, los investigadores pudieron observar que esta infección que afecta los tejidos internos del corazón, pero que se ensaña mayormente con las válvulas cardíacas, se presentaba en una de cada 100.000 personas, con una tasa de mortalidad que oscilaba entre el 20 y el 30 por ciento. Ahora, los expertos de la SAC han vuelto a realizar un estudio para ver cómo ha evolucionado el impacto de esta afección en la población argentina; sus resultados fueron presentados en el Congreso Europeo de Cardiología 2004.
"Aunque no ha cambiado su incidencia ni tampoco su tasa de mortalidad, sí ha cambiado el perfil de paciente con endocarditis infecciosa -comentó el doctor J. Horacio Casabe, de la SAC-. Hoy los pacientes que recibimos son más complejos: tienen más prótesis cardíacas, más marcapasos y las infecciones son causadas por gérmenes más virulentos", como el temido Staphylococcus aureus.
Es este perfil del paciente el que explica por qué los avances que ha experimentado el tratamiento de la endocarditis infecciosa en los últimos diez años no han logrado reducir ni su incidencia ni su mortalidad, algo que sí ha ocurrido en países desarrollados. Justamente, señaló el doctor Casabe, los resultados del estudio fueron comparados con otro trabajo similar realizado en Francia.
"Aunque en ambos países la enfermedad afecta más a hombres que a mujeres (en una proporción de 2,4 a 1) y aparece alrededor de los 55 años de edad, hemos observado que las bacterias que causan la infección en la Argentina son más agresivas que en Francia, como también que en este país el tratamiento quirúrgico se realiza en forma mucho más precoz. En nuestro país, la demora en el tratamiento se explica mayormente por falta de recursos", explicó el especialista.
http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=631878
Enviado por Licenciatura en Gerontología el: Agosto 31, 2004 06:53 AM