Gerontología - Universidad Maimónides

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Diciembre 15, 2006

El giro estratégico de Nestlé

Nestlé SA, la mayor compañía de alimentos del mundo, está apostando por comidas reforzadas con nutrientes, destinadas a gente que padece de cáncer o diabetes o personas de la tercera edad con problemas de poco peso. Se trata de una estrategia inusual para una empresa que fabrica alimentos de marca que se venden en tiendas de todo el mundo.

December 15, 2006
Por Deborah Ball y Jeanne Whalen
The Wall Street Journal

El fabricante suizo, conocido por su café instantáneo Nescafé, el alimento para mascotas Purina y la lecha en polvo Nido, entre otras marcas, confirmó ayer la adquisición de la división de nutrición médica de la farmacéutica suiza Novartis AG por US$2.500 millones. La operación ilustra cómo Nestlé busca diferenciarse de competidores como las estadounidenses Kraft Foods y General Mills al concentrarse en alimentos más especializados.

En los últimos cinco años, la nutrición ha sido una de las piedras angulares del plan liderado por Peter Brabeck, el presidente ejecutivo de Nestlé, para exprimir más crecimiento del estancado sector alimenticio. La adquisición de la unidad de Novartis es, hasta el momento, la mayor transacción en el marco de esta nueva estrategia.

Nestlé también está interesada en comprar Gerber, la división de alimentos para bebés de Novartis. Daniel Vasella, el presidente ejecutivo de Novartis, declinó señalar en una entrevista si Novartis tenía planes de vender Gerber. El ejecutivo dijo, sin embargo, que, en general, Novartis podría obtener más dinero al vender sus divisiones por separado. Nestlé había mostrado interés en comprar Gerber en un paquete con la división de nutrición médica.
[nestle]

Si las divisiones se venden como un paquete, el número de potenciales interesados disminuirá, dijo Vasella. "Tenemos que tratar de optimizar las oportunidades que están a nuestro alcance", afirmó.

En el caso de la nutrición médica, Nestlé apuesta a un aumento de la demanda a medida que la población en el mundo Occidental envejece y empieza a necesitar dietas especiales para mantener la buena salud por un período más prolongado.

Un mejor cuidado médico significa que un mayor número de personas vivirá por más tiempo con enfermedades como cáncer y sida. Asimismo, se ha disparado la cantidad de personas que padecen problemas de obesidad. En los próximos 30 años, por ejemplo, el número de diabéticos se duplicará de los actuales 200 millones a unos 400 millones, según cálculos de Nestlé.

Cuando una empresa líder del mercado cambia su combinación de productos, las repercusiones se sienten en el resto de la industria. La estadounidense Procter & Gamble Co., por ejemplo, se distanció de sus rivales al incursionar en el negocio de los productos de belleza.

Nestlé tiene actualmente un 7% del mercado de productos para alimentar enfermos, ancianos o personas convalecientes, un segmento que mueve unos US$10.000 millones al año.

Nestlé fabrica productos como una bebida que contiene lípidos y antioxidantes especiales destinada a los niños con sida o cáncer. También produce un yogur alto en proteínas que ayudaría a los pacientes a recuperarse más rápido después de una cirugía. Novartis controla el 18% del mercado global de nutrición médica con marcas como Boost, una bebida concentrada que ayuda a acelerar la recuperación de las personas que se recuperan de una intervención quirúrgica, quimioterapia o sida.

Con la compra de la división de Novartis, Nestlé pasa a ser el número dos mundial en esta categoría, detrás de Abbott Laboratories. Nestlé espera expandir el número de enfermedades que combate y aprovechar la relación forjada por Novartis con hospitales, médicos y hogares de ancianos. A su vez, la experiencia de Nestlé puede ayudar a mejorar el sabor y la apariencia de los productos de nutrición médica.

Vasella señaló que hacer que los productos de nutrición médica tengan un sabor agradable ha sido un desafío para la industria. "Es algo que hasta este momento nadie ha resuelto", observó. "Tiene que ver con los ingredientes… Si se pudiera, por ejemplo, superar el desafío de crear un producto alto en proteínas y calorías con un buen sabor, tendría un gran éxito con los pacientes de cáncer, que pierden el apetito en forma crónica".

— Jason Singer contribuyó a este artículo.

Diciembre 12, 2006

Derechos humanos de los jubilados

Cuando se menciona el superávit fiscal primario del Estado, pocas veces se recuerda que uno de sus principales sostenes es el retraso en los haberes jubilatorios y el incumplimiento por parte de las autoridades de numerosas sentencias que ordenan su actualización.

La Nación
Editorial
12.12.2006

Precisamente, un reciente fallo de la Sala II de la Cámara Federal de la Seguridad Social, favorable a una jubilada que había obtenido sentencia condenatoria contra la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) en abril de 1994 por diferencias devengadas desde 1986, es decir, veinte años atrás, puso de manifiesto la lamentable forma en que se conduce el Estado en los juicios previsionales.

En la mencionada causa judicial, los funcionarios fiscales buscaron demorar el proceso hasta tal punto que el tribunal calificó esas actitudes de "palmaria contumacia en cumplir la decisión de la Justicia" y su conducta de "violación de los derechos del sector más vulnerable, más necesitado de ayuda y protección de la sociedad argentina".

El camino judicial de los reclamos de jubilados es prolongado y, muchas veces, de resolución imprevisible, debido a que aunque el litigio haya tenido sentencia favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, su cumplimiento efectivo por parte del Estado suele demorarse en forma prácticamente indefinida. De allí que muchos jubilados litigantes hayan tenido que acudir a otros recursos, tales como los amparos judiciales, para que las autoridades se dignaran a acatar lo dispuesto por la Justicia.

A menudo, la falta de cumplimiento de las condenas es justificada desde el gobierno nacional en la falta de presupuesto. Sin embargo, se ha podido comprobar que el Poder Ejecutivo ha desviado partidas que originalmente debían ser ejecutadas en el área de la seguridad social hacia otros fines bien distintos, tales como la compra de fueloil a Venezuela o el pago a Paraguay de una deuda por obras públicas vinculadas con la represa de Yacyretá.

En el juicio que se mencionó, increíblemente, ha sido el propio poder administrador el que admitió haber desviado fondos por sumas varias veces millonarias, al efectuar aportes no reintegrables del Tesoro nacional para financiar el Ente Binacional Yacyretá, aplicando recursos destinados originariamente a la Anses, con el argumento de que "no resultan necesarios".

Esta situación no ha cesado, dado que parte del superávit de la Anses, en lugar de utilizarse para saldar las deudas con la llamada clase pasiva, se está prestando al Tesoro nacional a tasas de interés notoriamente inferiores a las que paga el Banco Central por colocaciones a plazos más cortos.

Con argumentos muy bien fundados, la Cámara Federal de la Seguridad Social diferenció la emergencia económica, que sería atendible, de la emergencia que "puede haberse producido por acción u omisión, error, incapacidad o mala fe de quienes gobiernan".

Es poco creíble que el reajuste a un jubilado, ordenado por los jueces, pueda afectar la integridad de las arcas públicas. Por el contrario, el hilo de la ejemplaridad que debe caracterizar la acción del Estado se ve cortado por las actitudes remisas, dilatorias y carentes de buena fe de funcionarios y asesores legales que representan al Estado.

Resulta imperioso que las autoridades fiscales y previsionales efectúen una auditoría a fondo de los juicios en trámite, muchos de los cuales tienen décadas de antigüedad, antes de que, como lo ha señalado la Auditoría General de la Nación, el Estado deba afrontar muchas más pérdidas millonarias por la mala defensa de sus intereses y por pretender negarles a los jubilados cuanto les corresponde.

Cuesta creer que una sentencia tan clara y terminante como la comentada haya sido apelada por el Estado. Como si se especulara no sólo con la demora que se producirá en su ejecución, sino también con eventuales cambios de criterio o de mayorías en la composición del más alto tribunal de la Nación.

También llama la atención que la Cámara Federal de la Seguridad Social, pese a sus rotundas descalificaciones al organismo fiscal, no haya aplicado las sanciones procesales por la temeridad y malicia empleadas al litigar. Parecería que algunos jueces detienen su pluma cuando una de las partes es el Estado.

A la burocracia estatal le sobra tiempo. Tiempo que le falta al jubilado que pretende que se haga justicia. Pueden imaginarse pocas cosas tan inhumanas como la postergación del pago de una sentencia que beneficia a un jubilado mientras las autoridades nacionales utilizan los fondos públicos de la seguridad social para fines extraños a los previstos.

Casos como el que nos ocupa claman al cielo y desnudan el grado de corrupción administrativa enquistada en la mentalidad oficial, cuyos representantes se llenan la boca hablando de derechos humanos, al tiempo que demoran artificialmente el cobro de sus haberes a quien la ley y la mínima sensibilidad social mandan proteger.

http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=866770