Gerontología - Universidad Maimónides

« Segundo Congreso Iberoamericano de Psicogerontología | Página Principal | “Abuelos esclavos”, el nuevo síndrome de esta época »

Los "viejos nuevos" apuestan a una larga y plena vida

zarebski_bahia_blanca.jpgEn su breve paso por nuestra ciudad, donde cumplió 59 años, la DRA. GRACIELA ZAREBSKI , especialista en temas de envejecimiento advierte una masiva presencia de gente mayor muy pujante, solidaria y creativa.

La Nueva Provincia
Bahía Blanca • República Argentina
domingo 8 de Julio de 2007

Graciela Zarebski está convencida de que el envejecer puede ser un período de plenitud, de realización, de honrar la vida. Y advierte que eso es lo que está demostrando la actual generación de mayores, causando un impacto en el ámbito social que se ve reflejado cada vez con mayor asiduidad en los medios de comunicación: se habla de la
"revolución de los años", se editan suplementos enteros de matutinos dedicados al tema.
"Lo que impacta es la presencia de quienes dimos en llamar `viejos nuevos': un modo de asumir la vejez que no constituye en realidad una novedad absoluta en la historia de la humanidad, si tenemos en cuenta que envejecidos en plenitud en todos los tiempos hubo, pero siempre lo fueron en carácter de excepciones que confirmaban la regla.
"Lo que sí es hoy en día novedoso, es que los actuales son mayoría. Las formas múltiples de tener presencia es lo que marca un hecho irrefutable: llegar a viejo puede ser visualizado como un buen punto de llegada", afirma esta doctora en Psicología y especialista en envejecimiento que el viernes por la noche disertó en el aula magna de la Universidad Nacional del Sur.
Graciela Zarebski presentó Hacia un buen envejecer. Nuevos modelos , con la organización de la Asociación Cooperadora de Acción Social --entidad que celebra sus 10 años-- y ante una numerosa audiencia, compuesta en su gran mayoría por adultos mayores y jóvenes profesionales.
La experta en temas relacionados con el envejecimiento, quien cumplió sus 59 años en Bahía Blanca, sostiene que la presencia masiva a nuestro alrededor de gente mayor pujante, luchadora, creativa, lúcida, permite revertir --o, por lo menos, cuestionar-- la imagen anticipada que la mayoría de la gente joven posee respecto de su propio envejecimiento: como una línea de bajada a partir de la supuesta cumbre de la mediana edad.
"Estos `viejos nuevos' nos muestran a los nuevos viejos que, con suerte, llegaremos a ser, que el paso del tiempo ya no nos podrá servir de excusa para `colgar los botines', `pasar a cuarteles de invierno', jubilarnos de la vida. Que nuestra vida puede seguir siendo una línea continua de crecimiento, siempre y cuando las lecciones que estos `viejos nuevos' nos brindan, nos lleven a resignificar el sentido de nuestras vidas ahora y encarar el cambio a tiempo".
También cree que la gente de más edad estará cada vez más en condiciones de aptitud física y psicológica, no sólo para recrearse y seguir aprendiendo, sino también para aportar a la sociedad su memoria, su creatividad, su solidaridad desde el trabajo, del voluntariado.
"Es la pregunta por nuestro propio envejecimiento y la apuesta a una larga y plena vida la que nos motiva en la búsqueda de las claves que permiten su logro y que nos van guiando en nuestra tarea preventiva."
Zarebski insta a asumir el protagonismo de sí mismo en cada etapa, al paso del tiempo como conflicto, como recuerdo, como cambio, el tiempo para uno --como soledad productiva--, el tiempo libre como reencuentro lúdico con lo perdido en el tiempo.
"En un contexto socioeconómico que reclama con urgencia recrear la solidaridad y capacitarnos en creatividad, en imaginación, en conocimientos y en actitudes, desde distintos ámbitos surgen acciones donde los adultos mayores puedan crecer en actividades participativas, crear objetivos de vida e intercambiar apoyos. Hagamos nuestros propios proyectos, chiquititos pero posibles. No sobrevivamos, vivamos.
"Que el fenómeno de la longevidad no desencadene una masa de seres `muriendo demasiado tiempo', es decir, muertos en vida, para lo cual deberemos ser capaces de poner el envejecer del lado de la vida. Podremos ser nosotros, los nuevos viejos, artífices y a la vez protagonistas de este cambio, mientras nos mantengamos activos desde el cuerpo, la mente y el espíritu, aunque los años sigan pasando...".

Conclusiones
Mantenernos jóvenes psicológicamente contribuirá a retardar el ritmo de nuestro envejecimiento y nos hará más atractivos y deseables en múltiples sentidos. Es más, alerta que para mantenerse joven hay que conservar hasta el último día el niño que llevamos dentro: volverse un niño más sabio cada vez.
"Porque, ¿qué es lo que psicológicamente se entiende por ser viejo? Perder la capacidad de curiosidad y de asombro por no estar dispuesto a cambiar y a seguir luchando. Siempre que uno se siente viejo (cualquiera sea la edad que se tenga) se refiere a estar entregado, sin ánimo, sin ilusiones."

¿Transformación interna o cambio de envoltorio?
Una cosa es conciliar espíritu y cuerpo bajo el signo del trabajo auténtico y otra cosa es la búsqueda de conciliarlos con la salida mágica, la solución fácil y rápida.
"Esta búsqueda obsesiva por responder al modelo de belleza vigente y por evitar todo signo de envejecimiento delata un problema del espíritu: un mundo psíquico achatado y empobrecido en recursos. Es el camino de la pérdida de la identidad, de la anulación como persona. Para ser hay que parecer, parecerse a...
"Pero hay que poder replantearse: ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿cuál es el sentido que le doy? ¿cómo aprovecho el poder vivir más para vivir mejor? ¿Cómo zafar de que mi cuerpo sea un objeto de consumo?", indaga.
Al prolongar sus cuestionamientos, Zarebski pregunta ¿qué es el erotismo?. Y reflexiona que en una cultura donde valen las redondeces, la carne firme, aunque sea artificial, nos estamos transformando en muñecos inflables, en juguetes de consumo masivo, que se usan y se cambian por otro de última generación, lolitas cada vez más niñas, objeto fetiche que delata su costado perverso.
Frente a hombres y mujeres que luchan por estos vacuos ideales, que en la cultura actual del narcisismo son meros yo-ideales, dice que cabe preguntarse: ¿qué le transmiten a chicos y jóvenes? ¿No habrá relación entre esta cultura de los mayores --que remite a vínculos pobres y adictos a la
imagen-- y la opción de la drogadicción en quienes no encuentran referentes sólidos que los orienten en la búsqueda de su lugar en el mundo?

¿Cómo construir un espíritu joven hasta el fin de los días?

1. Si aspiramos a ser longevos tendremos que reconciliarnos con la idea de envejecer.

2. Tener en cuenta que toda la vida vamos armando nuestro modo de envejecer: para llegar a ser un viejo sabio, primero hay que ser sabio. Seamos lúcidos a tiempo.

3. La primera regla es flexibilizarse para los cambios: un cuerpo flexible en un ser humano flexible nos permitirá compensar pérdidas con ganancias.

4. Potenciar las capacidades intelectuales: actualizar los conocimientos y las competencias.

5. Conservar la curiosidad para continuar realizándose y creándose. Seguir creando es seguir pensando "me falta ser...". Un psiquismo vivo es el que perdura en la búsqueda.

6. Para crearse no hay que "creerse", lo que incluye la posibilidad de reírse de sí mismo y de autocuestionarse.

7. Mantenerse activo y con proyectos: actividad con sentido, comprometida y participativa, no para que el tiempo pase sin pensar. Se sabe que la inactividad en la adultez favorece las alteraciones de la vejez.

8. Seguir ensanchando nuestro mundo en estímulos, representaciones, pensamientos, afectos y vínculos: estaremos fortaleciendo así las conexiones internas (redes neuronales, endocrinas, inmunológicas) con las redes de pensamientos, sentimientos y vinculares: eso es estar vivo, vital,
y es lo que evita el deterioro.

9. A los hombres se les aconseja no comparar su desempeño genital con el que tuvieron de jóvenes o con el de los jóvenes: encontrar nuevos modos creativos de seguir siendo sexuales. Habrá que recomendarles a las mujeres, entonces, no vivir comparando su imagen con la de joven y no mirarse en el
espejo de las modelos de turno.

10. No apoyar la vida en un único "bastón" (rol, función, imagen, etcétera). Diversificar los apoyos desde joven nos facilitará renovar el sentido de nuestra vida frente a las pérdidas inevitables.

Personal

* Doctora en Psicología (Universidad de Buenos Aires) especializada en los temas del envejecer, Graciela Zarebski fue profesora adjunta de la cátedra Psicología de la Vejez de la Facultad de Psicología e investigadora en la UBA.
* Es directora de la Carrera de Postgrado de Especialización y Maestría en Psicogerontología y de la Licenciatura en Gerontología en la Universidad Maimónides. También es profesora titular de la Cátedra de Gerontología de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Licenciatura en Psicomotricidad.
* Como directora del curso "Gerontología en Atención Primaria" y como organizadora de la Red de Gerontología de los Hospitales Públicos, se desempeña en el Programa de Salud para Adultos Mayores del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
* Fue presidenta del I Congreso Iberoamericano de Psicogerontología, desarrollado en 2005, en Buenos Aires.
* Es autora de Lectura teórico-cómica de la vejez (1990) y La vejez, ¿es una caída? (1994), y co-compiladora de Viejos nuevos-Nuevos viejos (2001), todas de Editorial Tekné. También escribió Hacia un buen envejecer (1999), de Editorial Emecé, y El curso de la vida: diseño para armar (2005) (Tesis de Doctorado),
Editorial Universidad Maimónides.

http://www.lanueva.com.ar/07/07/08/778114.sht