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Crecen las consultas por abuelos que no pueden ver a sus nietos

Abogados de familia y especialistas en terapia familiar señalan que cada vez más abuelos exigen poder visitar a sus nietos. Este año hubo un "boom" de consultas. La mayoría de los casos no llegan a la Justicia.

Gabriel Giubellino
Clarin - 27.8.2007

En la mesa, la voz del abuelo suena descarnada. Una voz en una encrucijada. "Mi hijo no me deja ver a mi nieto. 'El derecho te asiste', me dicen. Pero no puedo. No puedo mandarle la Policía. Sería un desastre".

El testimonio se escuchó el martes pasado en una charla gratuita ofrecida por un abogado especialista en derecho de familia. "Los abuelos y los nietos tienen derechos", recordó el abogado Osvaldo Ortemberg.

Ortemberg lo nota en las charlas periódicas que ofrece sobre el tema. "Hay cada vez más reclamos de visitas a nietos, cuando antes las peleas los llevaban a desistir y se resignaban al capricho del hijo, hija, nuera. Este año es un boom", asegura. Pero esta conciencia, dice, no se refleja en un aumento de juicios. Y lo celebra: la experiencia le indica que estos casos no se resuelven sólo con la fuerza de la ley.

También lo observa Diana Rizzatto, presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar.

"Tenemos en la Sociedad mediaciones por este tema. Por lo general se resuelven bien. Pero, claro, es gente que ya viene con la idea de negociar, ya hay una predisposición".

El derecho del abuelo a visitar a su nieto no es nuevo. Está presente en el Código Civil, de manera explícita, en el artículo 376 Bis. Es decir, un juez puede decidir un régimen de visitas. Pero, ¿qué pasa si el padre o madre del niño no cumple? "No hay un recurso jurídico eficaz. Puede haber una multa, pero no puede haber un cambio de tenencia. Y es un mal mayor, sin duda, privar al chico de la presencia de la persona con la que está viviendo", dice Ortemberg.

Hay, incluso, un proyecto del diputado Carlos Raimundi (ARI) para penalizar el impedimento del contacto, como modificación a la ley 24.270. "Será reprimido con prisión de un mes a un año el padre o tercero que, ilegalmente, impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres, abuelos no convivientes y/o con quienes el ordenamiento legal vigente les otorgue derecho de visitas", dice el proyecto. "Dejar en manos de la buena voluntad la posibilidad del contacto de los abuelos no convivientes no alcanza para proteger los derechos de abuelos y nietos", dice en los fundamentos.

Raimundi tiene otros proyectos sobre el tema, como la creación de un Registro Nacional de Obstructores de vínculo con los hijos. Pero quiere aclarar, sabiendo lo polémico del asunto, que no busca "criminalizar el tema, sino generar un debate, en los adultos y también en la Justicia".

Cuando todo está bien, la vida brilla. "Si la relación es buena, lo que pasa con un nieto es maravilloso", dice Beatriz Goldberg, psicóloga y autora de "Suegras", y "Tuyos, míos, nuestros", y joven abuela. "Uno revive sus hijos, se reactualizan los vínculos. Los nietos son positivos y energizantes, pero hay que sembrar mucho: algunos quieren los derechos pero no cumplieron con sus obligaciones. Suele suceder que de viejitos quieren recibir lo que no dieron antes. Hay que estar cuando te necesitan, no sólo cuando uno tiene ganas de que te llenen vaciadades".

Cuando todo está mal, es una calamidad y aparecen las palabras policiales: rehén, secuestro, especulación. La psicóloga Diana Rizzatto, especialista en niños y adolescentes, aporta un concepto para entender que dejar a un niño sin sus abuelos tiene consecuencias. "Toda la familia extensa -abuelos, tíos, primos- es para los chicos muy importante. Los hacen hacen sentir que si llegaran a faltar sus padres, tendrían otros familiares en quienes apoyarse".

El abogado Ortemberg introduce otra dimensión, la del tiempo. "La abuela, el abuelo, introduce el modelo de lo que es un viejo, de lo que el chico va a ser. Pierde un modelo de su futuro crecimiento, la conciencia de la muerte. Al viejo, el cuerpo le golpea en la conciencia y eso lo transmite".

¿Qué hacer? Aparecen varias respuestas, con los verbos ceder y mediar como principales. Lo último, llegar a la Justicia. "Eso, en última instancia -recomienda la psicogerontóloga Laura Botini, directora del Programa Proteger del Gobierno porteño-. Los tiempos de la Justicia no son los de ninguno, pero menos los de los adultos mayores".

http://www.clarin.com/diario/2007/08/27/sociedad/s-02615.htm

Historias descarnadas y varios caminos para hallar una salida


La contracara: un vínculo feliz que trae beneficios a todos


Pasar tiempo juntos es beneficioso para nietos y abuelos, y no sólo por el placer de estar con una persona querida. Para un niño, sus abuelos son una usina de vivencias y recuerdos que conservará por toda su vida. Y a los adultos, cuidar a su nieto puede ayudarlos a mejorar su salud, según lo determinó un reciente estudio del Centro de Envejecimiento de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.

Catalina y Jorge Loglen lo comprobaron con la experiencia de cuidar a Luca, su nieto de dos años y seis meses. "Nos hace olvidar todos nuestros dolores y achaques", asegura Catalina, a la que todos conocen como "Viejita".

La señora tiene 70 años y su esposo, 69. Que el chico los haga correr de un lado al otro por el enorme patio de su casa de Caseros no es problema. "Nos obliga a estar en movimiento, nos mantiene vitales", dice el matrimonio, ella ama de casa y él jubilado desde hace tres años.

Comenzaron a cuidar al nene cuando era un bebé. Iban al departamento de su hijo, Jorge, en Villa Devoto y se quedaban con Luca mientras la mamá, abogada, trabajaba desde su casa. Cuando ella consiguió trabajo en un estudio jurídico, el nene empezó a ir tres veces por semana a la casa de "Viejita" y Jorge. Y todos salieron ganando con el cambio.

"Luca se siente feliz con sus abuelos. Los fines de semana también almorzamos con ellos e incluso nos vamos de vacaciones juntos", cuenta Grisel Campos, la mamá de Luca.

"Para Luca es su casa. Nosotros nos dedicamos por completo a él. Sólo hago las cosas de la casa cuando él duerme la siesta o mira los dibujitos", dice "Viejita". El resto del tiempo, los abuelos juegan a los autitos o llevan al nene a dar vueltas en el pata pata. "Hasta aprendí a jugar a la pelota -agrega "Viejita"-. Y me encanta".

Mejor, por las buenas
Eduardo San Pedro
esanpedro@clarin.com


Aunque el derecho de los abuelos a visitar a sus nietos figure en el Código Civil, sin buena voluntad de por medio -o, dicho con todas las letras, sin amor-, el camino jurídico no tiene salida. Puede terminar en una multa, y punto. En el Congreso hay un proyecto de ley que prevé penas de prisión para el padre que impida el contacto de un chico con sus abuelos. Pero no es con miedo que se resuelven estas cuestiones. Es con humildad y comprensión.

Niños y mayores, el uno para el otro
Teodoro Puga


El nieto y el abuelo son el uno para el otro. Son compinches como si se hubieran esperado siempre. Dibujan elefantes, autos, trenes, ómnibus y hasta pueden jugar al fútbol. Van y vienen del jardín de infantes caminando y hablando del Hombre Araña o de Batman. Compartiendo el espacio y los temas son muy felices.

Los nietos ponen a prueba la paciencia, la imaginación y la resistencia física de los abuelos y los obligan a contar cuentos y a pintar y a dibujar, los alientan a la creatividad.

La relación con sus nietos acerca a los abuelos a su infancia, los alegra y tranquiliza. El abuelo vuelve a su niñez y el nieto aprende lo que es el devenir del tiempo.

Creo que una de las claves de la relación entre nietos y abuelos es que no es tan autoritaria como con los padres.

(*) Ex presidente de la Asociación Latinoamericana de Pediatría. Actualmente escribe el libro "Nietología y abuelidad".

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