Gerontología - Universidad Maimónides

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«Ser negativos en la vida nos puede llevar a la enfermedad»

En los últimos años, la influencia de los aspectos psicológicos en la salud ha dejado de ser una intuición y se ha afianzado como una realidad comprobada científicamente. Cada vez es más habitual que el médico recomiende cuidar el estado de ánimo y la actitud del paciente durante el tratamiento de cualquier enfermedad. Si esto es beneficioso ante la patología, tiene que serlo para prevenirla. Es lo que ha llevado a Javier Yanguas a escribir la guía 'Cómo nos ayudan las emociones a envejecer bien' junto con otros expertos en gerontología. Tras cuatro años de investigación al respecto, el responsable de I+D de la Fundación Ingema -del Instituto Gerontológico Matía-, asegura que «podemos aprender a controlar y gestionar mejor nuestros sentimientos para mantenernos sanos».

29.11.09 -
MIRENKO CARECHE
Diario Vasco | SAN SEBASTIÁN.

- Las últimas investigaciones en el campo de la gerontología apuntan a que el modo en que vivimos las emociones influye en nuestra salud. ¿De qué manera lo hace?
- Hay una relación clara entre problemas de salud y emociones negativas. Existen evidencias científicas de que cuántos más sentimientos de este tipo experimente una persona, más cerca está de la enfermedad. Esto está demostrado en el caso del cáncer. Las patologías cardiovasculares también están claramente vinculadas a estas vivencias internas y a la falta de control y de regulación sobre ellas. En las sociedades avanzadas son las dos causas principales de muerte. Hay pruebas de que una vida anímica positiva ayuda a vivir el mayor tiempo posible en buenas condiciones.
- Tenemos la idea de que el modo en que sentimos nos viene dado: unos somos más optimistas, otros más reservados, más irascibles. -¿Podemos modificar ese carácter?
- Nacemos con un 'background' genético, nos desarrollamos en un ambiente determinado y vamos sumando experiencias a la vida. Es muy difícil que esto no nos marque. No obstante, como en muchos otros ámbitos de nuestra actividad, uno puede entrenar. Podemos ejercitarnos en cambiar la manera en que abordamos las cosas, cómo pensamos, nuestros esquemas cognitivos. Sí, creo que al final hay posibilidad de cambio. Se puede aprender a controlar y gestionar mejor los propios afectos y conseguir que eso tenga influencia sobre la salud.
- Parece difícil cambiar lo que sentimos.
- Es verdad que uno no es responsable de lo que siente, pero sí lo es de lo que hace con ello. Por ejemplo, si experimentas miedo, eso es una reacción casi fisiológica, una respuesta automática de nuestro cuerpo ante algo. Pero está en tu mano decidir qué haces con ese temor. Puedes anticiparte a una situación peligrosa y eso te ayuda a manejar mejor esa realidad.
- ¿Cómo podemos potenciar los sentimientos positivos?
- Nosotros proponemos un proceso de cuatro pasos. En un primer momento tenemos que reconocer las sensaciones de nuestro cuerpo, porque las emociones tienen mucho de sensación corporal. Recibes una noticia y tu pulso se acelera, empiezas a sudar o se te forma un 'nudo en el estómago'. Una vez registradas estas señales, hay que ponerle nombre a lo que percibimos. Parece una bobada, pero nos falta lenguaje para ello. A continuación intentaremos comprender qué significan esos sentimientos y, después, aceptarlos porque, a veces, no nos gustan nada. En la guía, que se distribuirá para Navidad, incluimos una serie de ejercicios que nos ayudan a realizar este análisis. A partir de ahí podemos actuar. Conocernos a nosotros mismo ya tiene un efecto sobre lo que sentimos, pero además hay una relación muy concreta entre esa vivencia interior y lo que hacemos. Podemos cambiar a base de modificar nuestras actividades.
- Por ejemplo.
- La cuidadora de un señor con Alzheimer, su hija. De pronto, él comienza a insultarle o incluso a agredirle y ella advierte deseos de devolvérsela. Es muy diferente sentirse humillado y notar que tienes ganas de pegar a tu padre, con la cascada emocional que provoca eso, que entender que quien te ataca es su enfermedad. Además, la mujer podría plantearse introducir más actividades placenteras en su rutina.
-¿Qué experiencias hay con personas mayores y cuáles son los resultados?
- De momento, sólo hay resultados de experiencias en personas con patologías, no en un envejecimiento normal. Estamos intentando encontrar evidencias que avalen este tipo de intervenciones, pero es muy complicado. Hay un problema de medida importante.
-¿Cuál es el momento de empezar a entrenarse?
- Cualquier momento es bueno. Pienso que cuanto más jóvenes empecemos, mejor.

http://www.diariovasco.com/20091129/al-dia-sociedad/negativos-vida-puede-llevar-20091129.html

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