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Cómo ganarle la partida al mal de Alzheimer

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Médicos frustrados por la falta de una cura o incluso un tratamiento efectivo para el mal de Alzheimer intentan un nuevo enfoque: prevenir la enfermedad por completo.

Por Amy Dockser Marcus
The Wall Street Journal
APRIL 17, 2010

Un nuevo proyecto, Salud Cognitiva y Terapias Innovadoras (CFIT, por sus siglas en inglés), intenta mantener a la gente bajo riesgo de contraer Alzheimer en forma, intelectual y físicamente, con preguntas y otros desafíos cognitivos para ver si el comienzo del mal puede ser postergado, quizás de forma indefinida. El programa, que está siendo recomendado por muchos nombres famosos en la investigación y el tratamiento del Alzheimer, también promueve cambios dietarios y el mantenimiento de una vida social para intentar retrasar el declive cognitivo y reducir el riesgo de contraer Alzheimer.

Kenneth S. Kosik, codirector del Instituto de Investigación de Neurociencia de la Universidad de California en Santa Bárbara, lanzó CFIT con un centro en esa ciudad el año pasado. Kosik recomienda que los individuos comiencen a tomar iniciativas para evitar la enfermedad cuando tienen más de 50 años.

"Para el momento en que alguien llega a mi consultorio con síntomas del mal, es demasiado tarde" para detenerlo, afirma Kosik, quien planea abrir cuatro centros CFIT en Nueva York y California. La idea detrás de la nueva investigación es que las intervenciones en el estilo de vida podrían retrasar o prevenir la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, o retrasar la progresión del Alzheimer una vez que se manifiestan.

El cambio en la forma de pensar fue impulsado por iniciativas de salud pública en EE.UU. para prevenir el declive cognitivo y retrasar o impedir la enfermedad de Alzheimer, que afecta a unos 5,3 millones de estadounidenses. Un informe de 2007 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Asociación del Alzheimer, un grupo sin fines de lucro que financia investigaciones y apoya la promoción y la educación, llamó a la implementación de descubrimientos sobre ejercicio y dieta en acciones que la gente puede realizar para mantener su salud cognitiva. Un informe de la CDC sobre la literatura científica se espera que sea publicado este año. Los grupos han estado trabajando juntos para reunir datos de estados individuales sobre la extensión de los problemas cognitivos y se han reunido con funcionarios de salud de los estados para desarrollar campañas públicas para promover la salud cerebral.

Los científicos no saben exactamente qué causa el mal de Alzheimer, un desorden cerebral progresivo que representa la mayoría de los casos de demencia, aunque la genética y la edad probablemente tienen un rol. Hay sólo cuatro medicamentos aprobados en EE.UU. para la enfermedad, pero éstas sólo atacan síntomas individuales y no detienen el implacable curso de la enfermedad. Medicinas nuevas se están probando pero es probable que pasen años antes de que lleguen a las clínicas médicas.

Incluso para alguien que está destinado a tener la enfermedad, retrasar su aparición por aunque sea unos pocos años podría mejorar notablemente la calidad de vida.

Muchas de las 50 personas actualmente matriculadas en el programa CFIT aún no tienen síntomas clínicos, pero saben que tienen alguna clase de riesgo genético de contraer el mal. Esto suele significar un familiar de primer grado que tiene Alzheimer o tener una o dos copias del gen ApoE, que es un factor de riesgo del Alzheimer.

Los participantes, de entre 50 y 80 y pico de años, acuden por lo menos una vez por semana a CFIT, que se parece a un centro comunitario. Les realizan una evaluación inicial para determinar un nivel base de salud cognitiva, y luego vuelven a ser evaluados a los seis meses y al año. El centro diseña un régimen a medida para cada individuo basado en una combinación de ejercicio físico, dieta, desafíos cognitivos, musicoterapia e interacción social para intentar prevenir el mal. El centro CFIT les cobra a los participantes US$4.000 por año, que afirma se destina a cubrir los costos de mantener el programa. Kosik afirma que reunió más de US$1 millón en donaciones privadas, lo que ayuda a solventar los costos del programa y brinda ayuda financiera a un cuarto de los participantes que no pueden pagar el precio total del programa.

Los participantes siguen un régimen de ejercicios y un plan de comidas basado en la dieta mediterránea, y controlan su presión sanguínea y su colesterol. Ya que uno de los factores de riesgo para el declive cognitivo es no tener amigos, hay actividades sociales en el centro, incluyendo videojuegos con la consola Wii y grupos de canto y música. En CFIT, como en otros programas, la gente es alentada a enfrentar desafíos cerebrales cada vez más difíciles para mejorar la función cognitiva.

Los investigadores de Alzheimer se entusiasmaron hace más de una década por la capacidad protectora de la actividad cognitiva, como los desafíos cerebrales o aprender un nuevo idioma, tras los primeros resultados del llamado Estudio de las Monjas. El estudio, que comenzó en 1986 y aún continúa, sigue a 678 monjas de entre 75 y 106 años, en varias ciudades de EE.UU.

De este estudio y otros estudios subsiguientes provino la noción de que los altos niveles de capacidad lingüística —que involucran procesos que el cerebro usa para recuperar información— desarrollados de joven podrían prevenir la demencia más adelante. Ahora, algunos científicos piensan que estas mismas capacidades también pueden ser creadas o reforzadas más adelante en la vida y ayudan a reducir los riesgos de demencia.

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