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Herencias: sólo el 15% de la gente deja su testamento antes de morir

Especialistas en Derecho coinciden en que siete de cada diez sucesiones son conflictivas y que pocos dejan por escrito su última voluntad.

Por Brenda Focas
Perfil
3.7.2010

No hay familia que no tenga conflictos a la hora de dividir los bienes de un difunto. Lo económico y lo emocional se unen de modo explosivo y las peleas suelen aflorar, muchas veces, de modo irreconciliable. Pero, aún así, según datos de la Cámara Civil, apenas el 15% de la gente realiza testamentos, y manifiesta su última voluntad a través de los mismos.
El caso paradigmático es el de Juan Feliciano Manubens Calvet, un terratiente que murió en 1981, dueño de una suma que rondaría los 500 millones de pesos. Nunca se casó, no se le conoce descendencia y no habría dejado testamento alguno. Su herencia es disputada por 33 sobrinos nietos del millonario y todavía la Justicia no llegó a conclusiones certeras sobre el destino de su fortuna.

Todo esto se habría evitado si Manubens Calvet hubiese hecho un testamento, pero “en Argentina no existe una práctica cultural de pensar la herencia y lo habitual es la sucesión “ab intestato”, o sea que, la ley llama a hacerse cargo a los parientes hasta el cuarto grado”, explica desde el Consejo Argentino de Planificación Sucesoria, el Dr. Leonardo Glikin.

De acuerdo con el régimen sucesorio, los hijos, el cónyuge y los padres son llamados herederos legítimos o forzosos y reciben casi la totalidad de los bienes. Sólo queda un tercio que, en caso de hacer un testamento, se podría dar a otra persona por fuera del circulo familiar. Pero lo interesante es que, a través de este instrumento legal, sí se puede especificar, por ejemplo, qué bien es para cada hijo, o manifestar pedidos como el modo de ser velado, o algún extraño deseo. El testamento también sirve para desheredar cuando se demuestra que el heredero atentó contra la vida o lo dejó en estado de abandono.

Conflictos. Para la Dra. Mirta S. Núñez, abogada especialista en Planificación Sucesoria, a la hora de repartir una herencia surgen los conflictos más primitivos entre los familiares.

“No se pelea sólo por dinero, sino por el lugar que cada uno ocupó en la familia. Por ejemplo, quién fue el preferido de los padres, quién lo cuidó o quién recibió mayores beneficios en otra etapa de su vida. Podría decirse que siete de cada diez sucesiones son conflictivas”, explica y relata un caso: “una mujer viuda, con dos hijos jóvenes, y un buen patrimonio se vuelve a casar. A los pocos días, imprevistamente, muere y el segundo marido se convierte en heredero. Fue una batalla campal entre los hijos y el flamante marido de la madre y hubo que dividir 1/3 cada uno, ya que se trataban de bienes propios”.

El Dr. Osvaldo Ortemberg, abogado de familia asegura que cuando hay una empresa es conveniente que el que el dueño deje por escrito quién quiere que se haga cargo de la misma evaluando la situación de cada uno de sus herederos forzosos. “En general, cuando hay bienes hay conflictos, sobre todo, si hay una compañía familiar y muchos más cuando los herederos son casados, donde incide la cónyuge, o cuando hay hijos de distintos matrimonios”.

Además de establecer claramente la repartición de bienes económicos, un testamento también permite manifestar las “últimas voluntades”, es decir los deseos finales.

Núñez explica que estas manifestaciones suelen ser muy importantes para los testadores. Y recuerda algunas de las más extrañas, como un señor que pidió ser cremado y que sus cenizas se distribuyeran en distintas urnitas, que debían ser guardada en lugares significativos en su vida.

“Otra persona dejó una gran herencia a un ahijado con la condición de que todos los meses, cuando se cumpliera un mes más de su fallecimiento, le llevara flores al cementerio y otro, que en su velorio tocara la orquesta de Osvaldo Pugliese y que el auto fúnebre lo manejara Oscar Alfredo Gálvez. Finalmente, ambos fallecieron antes que el testador”, cuenta. Por eso, como recuerda Glikin, “es importante nombrar un Albacea, es decir una persona de confianza que asegure que alguien se ocupará de hacer cumplir su última voluntad”.

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0482/articulo.php?art=22709&ed=0482

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