Gerontologia - Universidad Maimónides

Marzo 24, 2005

Cuidarse las arterias también protege del mal de Alzheimer

RELACION ENTRE PREVENCION CARDIOVASCULAR Y EL CEREBRO

Beneficios adicionales de no fumar, hacer ejercicios y seguir una dieta baja en grasas.

Jane Brody. THE NEW YORK TIMES
Clarín
Jueves | 24.03.2005

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Los hábitos saludables pueden impedir algo más que las enfermedades coronarias y quizás algunos tipos de cáncer: también pueden proteger al cerebro. Cada vez hay más evidencia científica que sugiere que la gente puede demorar y hasta prevenir el mal de Alzheimer si hace una dieta baja en grasas y rica en antioxidantes, si mantiene el peso normal, si hace ejercicio con regularidad y si evita los malos hábitos como el cigarrillo y el consumo excesivo de alcohol.

Otras prácticas —como mantenerse socialmente conectado y estimular el cerebro mediante la lectura, los crucigramas o el aprendizaje de cosas nuevas— también parecen resguardar al cerebro de la demencia.

Lograr esta protección no es una cuestión menor. Casi la mitad de la gente que vive más de 85 años desarrolla esta enfermedad devastadora que termina separándola de la realidad y de los seres queridos.

El mal de Alzheimer, por su parte, es un trastorno cerebral progresivo que destruye gradualmente la memoria de una persona así como su capacidad de aprender, razonar, comunicarse y llevar a cabo actividades normales de la vida diaria.

¿De qué manera las medidas para prevenir las enfermedades cardíacas pueden proteger al cerebro? En una entrevista, la doctora Laurel Coleman, médica geriatra y miembro del directorio de la Asociación de Alzheimer de Estados Unidos, explicó que la presencia de enfermedades vasculares —las que pueden producir un ataque cardíaco— parece disminuir la capacidad del cerebro para frenar los efectos del Alzheimer y aumentar las posibilidades de que una persona muestre señales evidentes de demencia.

"Algunas personas —dijo Coleman— tienen Alzheimer puro y otras, enfermedades cerebrovasculares puras. Pero la mayoría tiene una mezcla de las dos cosas". Los mismos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de una persona de sufrir un ataque al corazón — como el colesterol y la presión sanguínea altos, exceso de peso, cigarrillo, falta de ejercicio físico— también aumentan el riesgo de desarrollar demencia, explicó.

"No es que las enfermedades circulatorias causen Alzheimer —enfatizó—. Pero si el cerebro no tiene un flujo saludable de sangre a través de vasos relativamente libres de placas ateroescleróticas, es menos capaz de combatir las enfermedades asociadas con la demencia.

Algunos estudios importantes sustentan el vínculo existente entre los factores de riesgo para las enfermedades vasculares y el mal de Alzheimer.
Pero la evidencia más contundente proviene de la orden de monjas de Notre Dame, analizada durante años por el doctor David Snowdon. En general, las 700 monjas de la orden tenían hábitos alimenticios y de ejercicio similares. Las que tenían anormalidades cerebrales características del Alzheimer tenían más probabilidades de padecer síntomas de demencia si además tenían arterias cerebrales obturadas.

Por otra parte, consumir alimentos o suplementos ricos en ácidos omega-3, como el pescado, también protege contra el deterioro cerebral.

TRADUCCION: Claudia Martínez

Publicado por Licenciatura en Gerontología el día: Marzo 24, 2005 12:28 PM