Gerontologia - Universidad Maimónides

Octubre 03, 2005

La odisea de atravesar la Ciudad en silla de ruedas

Los problemas para trasladarse en silla de ruedas no son menores. Veredas rotas, transportes no adaptados y hasta espacios públicos inaccesibles son algunos de los obstáculos para los discapacitados

Infobae.com
3 de octubre

Las personas que se movilizan en silla de ruedas deben vivir cada día una verdadera odisea para poder transitar por el centro porteño. Muchos edificios, colegios y bares no cuentan con construcciones que permitan el acceso de los discapacitados. Y aunque existe una ley al respecto, no se cumple.
“Prácticamente es imposible movilizarse para los discapacitados. Hay poca accesibilidad en edificios públicos y muchos transportes no adaptados. Tampoco se cumplen las frecuencias –cada 20 minutos- en los colectivos con rampa. Por eso, es bastante caótico para una persona con discapacidad”, denunció Graciela Muñiz, adjunta de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.
Las barreras son varias y dificultan la posibilidad de una integración. El 7, 1% de la población tiene alguna discapacidad, es decir, 2.176.123 personas, según los datos preliminares de la Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDI) realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. El informe reveló que uno de cada cinco hogares alberga al menos a una persona con discapacidad.
Las discapacidades más frecuentes son las motoras, el 39,5%, con predominio de la afectación de los miembros inferiores. Les siguen las visuales, las auditivas y las mentales.
“Los problemas que se suscitan con las empresas de transporte público es que tienen que tener colectivos adaptados, pero la realidad es que hay muy pocos. Es muy bajo el porcentaje que cumple los requisitos”, afirmó Sebastián Baldassarri, abogado de la Copine, Comisión para Personas con Discapacidad dependiente del Gobierno porteño.
Guillermo se moviliza en silla de ruedas y explica que para ir a trabajar tiene que trasladarse en su auto porque, de lo contrario, debería estar más de una hora esperando el colectivo adaptado para discapacitados. “Puedo viajar en muy pocas líneas porque no todas cumplen con la reglamentación y hay muchas que tienen piso bajo pero las rampas están rotas”, relató.
Luego de que salió el decreto de 2004 que garantiza el boleto gratuito al pasajero con discapacidad, a la Defensoría del Pueblo llegaron alrededor de 70 denuncias por maltrato de los choferes que no están dispuestos a cumplir con la norma.
Pero esa no es la única complicación que atraviesan a la hora de enfrentarse a la Ciudad aunque si la más insólita. Las veredas también representan una completa aventura: “Las empresas de servicio las rompen para hacer reparaciones y dejan tarimas de madera para tapar agujeros, por donde es imposible pasar con una silla de ruedas. Por eso en algunas veredas del centro que son angostas tengo que ir por la calle”, explicó Guillermo.
Si bien este año se colocaron más rampas en las calles, otro problema es la falta de consideración de muchos ciudadanos. “Un grave problema es la falta de educación de este país. Estacionan el auto en la esquina donde están las rampas, o las usan con las motos o la bicicleta y las arruinan. Es un doble tema: falta de educación y de sanción”, afirma Baldassarri desde la Copine.
El caso de Norberto es otro. Se mudó a 300 metros de la facultad para poder manejarse por su propia cuenta. Reclamó la construcción de rampas para poder cruzar la calle, pero lo insólito del caso es que colocaron bajadas en todas las cuadras a la redonda, menos en los lugares que pidió, que son las que necesita para poder movilizarse por su propia cuenta.
Una ciudad inaccesible
Incluso la educación se ve afectada con la falta de accesibilidad. Según un estudio realizado por la ONG porteña, Acceso Ya!, sólo el 27% de las escuelas públicas de la Ciudad tiene accesos para silla de ruedas.
Pero los bancos tampoco se quedan atrás. Un relevamiento de la misma organización sobre 111 sucursales bancarias del microcentro porteño reveló que el 71% de las entidades era inaccesible para personas en silla de ruedas. Sólo el 49% no cuenta con escalones en la entrada y sólo el 37% de los cajeros automáticos son accesibles para discapacitados.
En tanto, en la avenida Corrientes de 398 casos relevados (hoteles, galerías restaurantes y espectáculos, entre otros), en 67 lugares los discapacitados necesitan asistencia para ingresar y en 51 directamente no pueden acceder.
La ley 22.431 y su modificación 24.314 especifican sobre la accesibilidad del discapacitado. Entre otras cosas expresa que el transporte público debe ser accesible y ofrecer unidades especialmente adaptadas. También en otros espacios. Sin embargo, la norma no se cumple ni se hace cumplir.

Mariana Gándara
mgandara@infobae.com

Publicado por Licenciatura en Gerontología el día: Octubre 3, 2005 08:17 AM