Gerontologia - Universidad Maimónides

Noviembre 15, 2005

La diabetes en las personas mayores de 75 años

La SEGG advierte de que la diabetes en las personas mayores de 75 años puede pasar desapercibida si no existe una valoración geriátrica integral

Publicado por Gerur - Gerontologia del Uruguay
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El plan terapéutico en un anciano diabético será siempre individualizado y se establecerá tras una valoración geriátrica multidimensional, que determinará las necesidades integrales del paciente, tal como se indica desde esta Sociedad Científica

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha elaborado una serie de recomendaciones, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, celebrado ayer 14 de noviembre, con la pretensión de mejorar la calidad del abordaje integral de esta enfermedad en las personas mayores.

La modalidad de diabetes a tener en cuenta en la población anciana, según se recuerda desde esta Sociedad Científica, es la tipo II, o no dependiente de la insulina. En el anciano, tiene un curso crónico y coexiste habitualmente con muchas otras enfermedades, potenciándose mutuamente, y causa repercusiones severas sobre la función física y cognitiva.

Por encima de los 75 años, generalmente los ancianos más frágiles, las manifestaciones clínicas de la enfermedad típicas del adulto (polidipsia- intensa sed-, poliuria- cantidad abundante de orina-) son raras. En estos casos, prevalecen manifestaciones inespecíficas atípicas, como el deterioro funcional, la confusión o el delirium, la inestabilidad, las caídas y la incontinencia urinaria. Esto dificulta el diagnóstico en los más ancianos y puede pasar desapercibida si no existe una valoración geriátrica integral.

En los ancianos más vulnerables, los anteriormente citados como más frágiles, la diabetes se asocia, junto a una disminución de la expectativa total de vida, a un mayor grado de dependencia y a una peor calidad de vida, y repercute en un mayor consumo de recursos sanitarios. El 65 por ciento del total del gasto directo sanitario (ambulatorio, hospitalario, residencial y farmacológico) del coste de la diabetes, se atribuye al anciano.

Recomendaciones de la SEGG,
ante los ancianos diabéticos

-Un abordaje interdisciplinar basado en la correcta valoración geriátrica integral y coordinado entre los diferentes profesionales implicadas en la atención al anciano, con los niveles asistenciales propios de la atención geriátrica que abarcan desde la asistencia en las unidades geriátricas de agudos, a la asistencia continuada en la comunidad y el medio residencial.

-Dar prioridad a un acción preventiva en el anciano diabético, con una detección e intervención precoz en estadios iniciales del deterioro funcional. El abordaje geriátrico, además de un control sobre los niveles de glucemia y el tratamiento de las complicaciones de la enfermedad, permite la detección de procesos invalidantes y su recuperación, manteniendo al anciano diabético en su medio y con la mejor calidad de vida, el mayor tiempo posible.

-Centrar el diagnóstico y tratamiento del anciano diabético en el riesgo cardiovascular global y no sólo en la diabetes como entidad aislada, por la carga de morbilidad y de compromiso en la dependencia funcional que acompañan a la diabetes en el anciano.

-Actuar sobre factores preventivos, modificando los factores de riesgo vasculares, aún en edades avanzadas. Se debe cuidar la nutrición y comer de forma adecuada: dietas bajas de carbohidratos complejos y grasas, y ricas en oligoelementos del tipo magnesio, cromo y zinc. La actividad física regular aumenta la sensibilidad a la insulina y previene la inmovilidad; hay que evitar la vida sedentaria. La dieta y el ejercicio son, por tanto, el primer escalón terapéutico. El control de otros factores de riesgo cardiovascular sigue siendo importante en edades avanzadas. El control de la elevación del colesterol total, de la tensión arterial, del tabaquismo y de la obesidad central previenen las complicaciones y el deterioro funcional.

-La elección del tratamiento farmacológico dependerá del grado del control de la enfermedad, de la capacidad cognitiva y funcional del paciente y de su red social de apoyo, así como de los dispositivos sanitarios de su medio. El plan terapéutico en un anciano diabético será siempre individualizado y se establecerá tras una valoración geriátrica multidimensional, que determinará las necesidades integrales del paciente.

-Incluir en las diferentes líneas de investigación a los ancianos mayores de 75 años, hasta ahora excluidos a pesar de ser el sector poblacional más vulnerable a la enfermedad.

Publicado por Licenciatura en Gerontología el día: Noviembre 15, 2005 05:05 PM