Gerontología - Universidad Maimónides

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Alimentación de los mayores en verano

El consumo diario de dos litros de agua es la base de la dieta para
evitar la deshidratación

Publicado por Mayores en Movimiento
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Si el consumo de agua es vital para cualquier persona, en el caso de
los mayores se convierte en la regla de oro para evitar la
deshidratación. Las altas temperaturas del verano y la consiguiente
pérdida de líquidos requieren consumir entre un litro y medio y dos
litros diarios de agua, que pueden ser sustituidos o completados por
zumos y caldos. Además, la época estival se convierte en el mejor
momento para ser fiel a la dieta mediterránea, apuntarse a la moda de
las ensaladas y llenar la cesta de la compra con las frutas más
típicas y frescas de la temporada. En el caso de las personas que
viven solas, es muy importante que controlen la ingesta de líquidos y
se obliguen a beber antes de tener sed porque esta sensación suele
aparecer cuando ya están deshidratadas. Por otro lado, el consumo de
frutas y verduras debe ser casi diario, ya que se unen las cualidades
diuréticas, que ayudan a evitar trastornos como la obesidad, y
alimenticias al tener gran cantidad de vitaminas y minerales.
Azucena Garcia
Agosto 2005

AGUA: BASE DE LA DIETA
Las necesidades de agua de las personas mayores son similares a las
del resto: entre un litro y medio y dos litros diarios. Sin embargo,
en su caso, esta recomendación de beber agua se convierte en
obligación porque con la edad se debilita el mecanismo que regula la
sensación de sed y ésta es menor, apareciendo generalmente una vez
que ya se ha producido la deshidratación.
Los expertos aconsejan forzar la ingesta de líquidos en las personas
mayores y no esperar a que ellos los pidan, puesto que el umbral de
sed es más alto y requiere una pérdida mayor de líquido para tener la
sensación de sed. En este sentido, el secretario general de la
Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Javier Gómez
Pavón, advierte de que "hay que tener especial cuidado con las
personas dependientes y con trastornos cognitivos, así como con las
que están tomando fármacos antidepresivos o diuréticos para controlar
la hipertensión, puesto que estas medicinas alteran el centro de
regulación de la sed".

Por ello anima a consumir "a lo largo del día" el líquido necesario
en forma de agua o de zumos, y evitar las bebidas
carbonatadas. "Además, es muy importante ofrecerle los líquidos al
anciano de forma regular, cada dos horas, porque generalmente no los
va a pedir", apunta.
No obstante, para los que tengan dificultades a la hora de tragar,
bien sea por problemas en la boca, estar recibiendo quimioterapia o
presentar algún problema de demencia o trombosis cerebral, resultan
muy eficaces los productos que solidifican el agua y las gelatinas de
diferentes sabores. El verano es la época propicia para aprovecharse
de las frutas y verduras típicas de la temporada, como el melón o la
sandía, muy ricos en líquido.
En total, el agua constituye las dos terceras partes del peso de una
persona, si bien su contenido es mayor en los hombres que en las
mujeres, con una clara tendencia a disminuir con el paso de los años
como consecuencia del incremento de la grasa corporal. "Las personas
de edad avanzada deben tomar al menos ocho vasos de agua cada día

Las personas de edad avanzada deben tomar al menos ocho vasos de agua
cada día


, que con altas temperaturas pueden ser más", señala la profesora de
Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, Carmen Cuadrado,
quien aconseja llenar una botella de agua y beber de ella con cierta
regulación, "siempre antes de tener sed".
Se calcula que un hombre adulto tiene aproximadamente un 60% de agua
y una mujer, cerca de un 50%. En este sentido, un estudio realizado
por el Grupo de trabajo "Salud Pública" de la Sociedad Española de
Nutrición (SEN) reconoce, además, que "una persona puede vivir meses
sin ingerir alimentos, dependiendo de sus reservas corporales, pero
sin el aporte de agua el periodo de supervivencia es tan sólo de unos
días".
Por otro lado, en el informe se recuerda que el agua puede ser
considerada por sí misma como un verdadero nutriente para las
personas mayores, puesto que "no hay otra sustancia tan ampliamente
involucrada en funciones tan diversas", al servir como transportador
de nutrientes y vehículo para excretar productos de desecho, además
de para lubricar y proporcionar soporte estructural a tejidos y
articulaciones. "Pero quizás ˆprosigue el estudioˆ una de sus
funciones más importantes está relacionada con la termorregulación.
La evaporación del agua a través de la sudoración y transpiración
constituye un mecanismo termorregulador muy eficiente, evitando
variaciones de temperatura que podrían ser fatales. La vida sin agua
sería imposible".
Así las cosas, resulta imprescindible incluir el agua en la dieta
diaria y perder el miedo a que su ingesta incremente el riesgo de
incontinencia urinaria, puesto que las consecuencias de no tomar
líquidos son mucho más graves que las del segundo caso, según explica
Gómez Pavón.


PRODUCTOS ANTIOXIDANTES
Hay alimentos con propiedades antioxidantes que pueden ayudar al
mejor
En resumen, en verano conviene aumentar el consumo de vegetales de
colores saturados, como el brócoli, el pimiento, las espinacas, los
tomates y las zanahorias, así como los vegetales de color verde
oscuro, que ayudan también a reducir el riesgo de contraer cáncer

En verano conviene aumentar el consumo de vegetales de colores
saturados, así como los vegetales de color verde oscuro, que ayudan a
reducir el riesgo de contraer cáncer


. En cuanto a las frutas además de las citadas, los arándanos y las
ciruelas se describen como las que cuentan con una mayor cantidad de
sustancias antioxidantes ˆayudan a mantener la vista y favorecen el
buen funcionamiento del cerebroˆ, al tiempo que las uvas resultan muy
beneficiosas para proteger los vasos sanguíneos y reforzar las
defensas.
"Por ello ˆexplica Carmen Cuadradoˆ, es muy importante comer
ensaladas, frutas y verduras que, en caso de no tener dentadura y
presentar mayor dificultad para masticar, se pueden cocinar, aunque
se pierdan algunas vitaminas. Hay que buscar alimentación de fácil
masticación como el gazpacho, que puede ser la comida estrella".
Sobre los complejos vitamínicos y los denominados productos antiaging
(suplementos alimenticios), el secretario de la SEGG recuerda que se
deben recetar "sólo para las personas que necesitan hierro, magnesio
o vitamina B12, pero no se puede generalizar". "No existe la llave de
la eterna juventud, lo que sí detiene el envejecimiento es la
práctica del ejercicio continuado, como andar media hora cada día a
paso ligero. Hay un gran marketing y publicidad detrás de los
productos antiaging, pero en la práctica no se ha demostrado que su
uso disminuya o retrase el envejecimiento. Además, tener más exceso
de vitamina E o A es nocivo para la salud y produce complicaciones",
asegura.


EVITAR LA DESNUTRICIÓN
La desnutrición se define como el desequilibrio negativo entre el
aporte de uno o más nutrientes y las necesidades de estos, es decir,
se produce cuando se consume una menor cantidad de nutrientes de los
que el organismo requiere. Se da en aproximadamente cinco de cada
cien personas y los principales afectados son las personas mayores,
sobre todo, las que están hospitalizadas o viven solas. La principal
recomendación para evitar la desnutrición es seguir una dieta
equilibrada y rica en frutas y verduras

La principal recomendación para evitar la desnutrición es seguir una
dieta equilibrada, rica en frutas y verduras


, que permita no tener sobrepeso ni extremada delgadez, y evitar el
consumo de tóxicos como el alcohol, el tabaco o los fármacos que no
sean necesarios. "Es importante evitar la automedicación", indica
Gómez Pavón.
Una medida que se puede poner en práctica para facilitar el consumo
de todo tipo de alimentos es la modificación de estos hacia una
textura blanda, de manera que se consuman cocidos o en purés. En este
caso, se puede recurrir a la leche para dar forma a todo tipo de
batidos de frutas o, cuando se trate de pescado, triturarlo. Por su
parte, las verduras no presentan dificultad a su tratamiento en un
pasapurés y su gusto puede realzarse con un buen chorrito de aceite.
Asimismo, los alimentos deben cocinarse de una forma u otra según la
estación del año en que nos encontremos y presentarlos con la
temperatura más adecuada a cada época. En esta línea, el estudio
realizado por la SEN recomienda que en verano se recurra más a una
ensalada de lentejas que al estofado típico del invierno, mientras
que aconseja cocinar los pescados con tomate y cebolla, en lugar de
hacerlo con salsas más densas. Como postre, la mejor opción es
siempre la fruta. "Si seguimos estos consejos, podemos vivir más y
mejor, acercarnos a nuestro máximo de vida, que se sitúa entre
noventa y cien años, y con nuestra máxima función", considera Javier
Gómez Pavón, quien apuesta por evitar el exceso de grasas y dar
preferencia al aceite de oliva: "Cocinar bien es un arte que colabora
a una mejor nutrición".
De hecho, los alimentos que se consumen determinan la calidad de vida
de las personas mayores, también influida por problemas bucales y
dentales, que dificultan el consumo de algunos alimentos más duros, o
el bajo poder adquisitivo y la reducida movilidad de quienes viven
solos y ven más complicada su posibilidad de salir a comprar, así
como la adquisición de algunos productos más caros. "Todas estas
situaciones son las que favorecen también un cuadro de desnutrición
en el anciano y es necesario evitar", advierte el secretario de la
SEGG.

UN MENÚ EQUILIBRADO
Las recomendaciones de los especialistas en geriatría apuntan a la
fracción de la dieta en cuatro y seis comidas diarias. No obstante,
la comida más importante del día continúa siendo la del mediodía,
con:
Primer plato, elaborado a partir del grupo de los cereales y
farináceos (pasta, arroz, legumbres o patatas), el grupo de las
verduras o la combinación de ambos.
Segundo plato, compuesto de carne, pescado o huevos, junto
con una guarnición de verduras o farináceos.
Postre, desde fruta a lácteos, repostería o helados.
También se pueden sustituir el primero y segundo plato por otro
único, que incluya alimentos de los distintos grupos ˆpor ejemplo,
una paella de arroz con pescado, o una sopa con albóndigasˆ, mientras
que el desayuno tiene que ser fuerte (se puede esperar unos minutos
hasta hacer hambre en lugar de desayunar nada más levantarse) y la ha
de ser cena ligera.
Javier Gómez Pavón aconseja, en este sentido, que la dieta sea
equilibrada a lo largo de todo el año, por lo que conviene
acostumbrarse a incluir sobre todo frutas y verduras en el menú para
que en verano no se pierda esta costumbre y se siga una dieta fresca
de acuerdo a las temperaturas elevadas. A su juicio, lo más
importante es "hacer hincapié en consumir alimentos que tienen una
mayor cantidad de agua", por lo que apuesta, sobre todo, por la dieta
mediterránea, rica en legumbres, pescado, carne, fruta y,
especialmente, en aceite de oliva, no en grasa animal, como la
mantequilla.
Sobre el consumo de fruta, recuerda que también es muy importante
porque conforme pasan los años se pierden muchos oligoelementos, como
el potasio, y las frutas son ricas en potasio y tienen un gran
contenido hídrico. Insiste además en evitar las comidas pesadas
porque dan lugar a digestiones pesadas, así como las carnes rojas,
con abundantes grasas. "Incluso un poquito de vino en las comidas es
beneficioso por el efecto antiinflamatorio que tiene sobre las
arterias", destaca.
Respecto a las vitaminas, la Sociedad Española de Nutrición asegura
que con la edad el consumo y la capacidad de sintetizar vitamina D en
la piel es menor, por lo que hay que ingerir una mayor cantidad de
pescado e incluir en el estilo de vida la exposición moderada al sol.
También se puede incrementar el consumo de vitamina E gracias a las
almendras, las espinacas y otras verduras de hoja verde.

FUNDACIÓN. EROSKI.