Gerontología - Universidad Maimónides

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Carta de la Utopía

utopia.jpgLa Utopía es nuestro próximo hogar, al que pertenecemos y llegaremos con la ayuda de la tecnología

No existe un plano detallado para llegar a la Utopía, ni un programa, ni un mapa. Pero tiene una costa y una tierra. Es el lugar al que pertenecemos. Para llegar hay que hacer un pequeño espacio conceptual en algún rincón de la mente a la posibilidad de un estado superior de existencia. Para experimentar de primera mano lo que es la vida allí, necesitamos descubrir los métodos para obtener tres transformaciones radicales. Y la tecnología es necesaria para conseguir los profundos cambios que nos permitirán participar en nuevas formas de vida.

jueves 26 Enero 2006
Nick Bostrom
http://www.tendencias21.net

Querido Humano,

¡Que esta carta te encuentre en paz y porsperidad! Espero que me perdones por escribirte desde la nada. Aunque todavía no nos hemos conocido, no somos completamente extraños. Estamos, en cierto modo, relacionados. De manera muy cercana...

Soy uno de tus posibles futuros. Si todo va bien, un día te convertirás en mí. Si eso ocurre, entonces no soy sólo un posible futuro tuyo, sino tu futuro efectivo. En ese caso, soy una fase tuya que se aproxima.

Quiero describirte cómo es mi vida para que puedas ver lo maravillosa que es esta vida posible. Así podrás escoger tal futuro para ti, haciéndolo real.

Aunque escribo esto en singular, en realidad escribo en nombre de mis contemporáneos, y nos dirigimos a todos tus contemporáneos. Escribimos para pedirte que nos hagas reales. Entre nosotros hay muchos que son posibles futuros de tu gente.

Algunos de nosotros son posibles futuros de hijos a los que todavía no has traído al mundo. Algunos de nosotros son posibles personas artificiales que puede que un día crees. Lo quen nos une es que somos totalmente dependientes de ti para hacernos reales. Puedes pensar en esta carta como una invitación a un baile, pero un baile que no se celebrará si decides no acudir.

Utopía, una forma de vida

Llamamos a la vida que llevamos aquí "Utopía". ¿Cómo puedo hablarte de Utopía y no dejarte perplejo? ¿Qué palabras pueden transmitir la maravilla? ¿Qué lenguaje podría expresar la felicidad que experimentamos aquí? Temo que mi pluma es tan desigual a esta tarea como si la usase para matar a un elefante. Sin embargo, lo intentaré.

Mi esperanza es que podrás ver más allá de las insuficiencias de mi exposición y de alguna manera intuir lo que intento describir. Me gustaría ser mejor escritor, porque hay mucho en juego en este intento de comunicación, para ambos.

Déjame empezar. Según miro a mi alrededor, veo... ¡Pero qué importa lo que ven mis ojos! ¿Has experimentado alguna vez un momento de dicha más allá de todo límite? Quizá en los rápidos del trabajo creativo, cuando una fuerza superior a ti guía tus ímovimientos para trazar formas de verdad y belleza? ¿O quizás has encontrado tal momento en el éxtasis del amor romántico? ¿O en un logro extraordinario que conseguiste con un equipo de buenos amigos? ¿O quizá hubo una canción o melodía que consiguió infiltrarse en tu corazón, encendiéndolo de emoción kaleidoscópica?

Si has experimentado un momento así, experimentado “el mejor nivel” de tal momento, es muy posible que un pensamiento baldío (pero sincero) se te haya presentado: ¡Cielos! Nunca pude imaginar que se pudiese sentir algo así. ¿Por qué no puede ser así siempre? ¿Por qué han de terminar los buenos momentos? Estaba dormido y ahora estoy despierto."

El hollín de la rutina

Pero espera, un poco más tarde, unas pocas horas, y el hollín de la vida ordinaria empieza a acumularse en su lenta y suave caída. La dorada y plateada exuberancia pierde su brillo. El mármol se convierte en suciedad. Todo se torna en apariencia levemente cenicienta.

A dondequiera que mires, es lo mismo: hollín, extendiendo su velo sobre todos los encantos y jolgorios, despojándote de tu epifanía, empapando tu camisa blanca estampada (y el alzacuellos del capellán, si te preocupas en mirar). Y de nuevo, el latido familiar se torna audible, el latido de la rutina adormecedora rodando por sus vías.

Los trenes cargando y descargando sus pasajeros... sonámbulos, compradores, notarios, los ambiciosos y los deshauciados, los satisfechos y los miserables... como electrones humanos arrastrándose a través de la circuitería de la civilización.

Olvidamos muy fácilmente lo buena que puede ser la vida en sus mejores momentos (y lo mala en los peores). La ocasión más prominente: apenas ha terminado cuando las máquinas de limpieza de la ciudad se mueven para barrer el arroz. Permanecen las fotos amarillentas.

Y así es como debe ser. Estamos en el negocio de la vida y somos profesionales; el espectáculo debe continuar. Los momentos especiales son experiencias fuera del equilibro en las que nuestros charcos son agitados y salpicados, y pese a todo, cuando el equilibrio regresa, nos sentimos normalmente aliviados. No estamos construidos para una dicha sostenible.

Así que puede que una o dos veces hayas capturado una manifestación momentánea de cómo de buena puede ser la vida, pero la memoria es algo difícil de acceder, y quizá dudas en si mantener tal estado de una forma más permanente sería compatible con seguir funcional en el mundo, y en cualquier caso, no ves cómo esto podría ser conseguido de forma realista. La puerta que estaba entreabierta comienza a cerrarse; la rodajita de esperanza desaparece tras una superficie vacía.

Memoriza el recuerdo


Rápido, ¡pon un pie en esa puerta! Recoge tus fotos amarillentas y examínalas más de cerca, ya que contienen una pista. Tu visión de lo que es posible se ha expandido. Aunque tus expectativas puedan ser confusas, el hecho es que has vislumbrado el comienzo de la posibilidad de la vida sobre las nubes. Te pido que conserves esta
comprensión. Haz un pequeño espacio conceptual en algún rincón de tu mente a la posibilidad de un estado superior de existencia. Asegúrate de que haya siempre al menos una brasa ardiendo.

He apelado a la memoria de tu mejor experiencia, ¿con qué propósito? Con la esperanza de encender tu deseo de compartir mi felicidad. Y pese a todo, lo que sentiste en tu mejor momento no es similar a lo que siento ahora. Sólo te lo muestro como un hito, una señal. Muestra una dirección.

Si la distancia entre tu meseta y el pico más alto que conoces es de ocho kilómetros, entonces, para alcanzar mi lugar deberías continuar durante otro millón de años-luz. Está más allá de la Luna, y los planetas y todas las estrellas que tus ojos ven. Está más allá de tus sueños. No puedes imaginar cómo es aquí.

Mi consciencia es amplia y profunda. He leído todos los libros que vosotros los humanos habéis escrito hasta vuestro tiempo, y muchos más. Conozco la vida desde varias facetas y ángulos. He nadado en un amplio espectro de diferentes culturas, más numerosas que las palabras de tu diccionario. Un gran número de culturas aparecen en un millón de años (igual que unos humildes pólipos construyen una arrecife, si se les da suficiente tiempo).

Experiencia lúcida e intensa

Toda esta información la he incorporado a mi mente, y mucha, mucha más. Cada grabado, cada portada de disco, cada diseño de tubo de pasta de dientes, todos están alojados en mis bancos de memoria, y mi apreciación de cada objeto es tan profunda como la apreciación que el más sensible experto tiene sobre su artefacto favorito.

El total es más que la suma de sus partes. No se trata sólo de cosas en particular, de cuadros, libros, épocas, vidas, hojas, ríos, encuentros aleatorios, imágenes de satélite, y los datos del acelerador de partículas; también son las complejas interrelaciones entre estos particulares, lo que conforma mi mente. Hay ideas generales que sólo se pueden formar sobre tan amplia base de experiencia. Hay profundidades que sólo pueden ser sondeadas con tales ideas generales.

Mi experiencia es lúcida e intensa. No ideo esto como tú lo harías si de alguna forma pudieras embutir todo en tu mente. Mi mente está tallada por lo que ha asimilado. No sólo pienso verdades profundas, mis pensamientos en sí mismos son profundos.

Puedes decir que soy feliz, que me siento bien. Puedes decir que siento dicha interminable. Pero estas palabras se utilizan para describir experiencias humanas. Lo que siento está mucho más allá de los sentimientos humanos ordinarios, tal y como mis pensamientos se encuentran más allá de los pensamientos humanos.

Visión a-religiosa

Me gustaría poder enseñarte lo que tengo en mi mente. ¡Si tan sólo pudiera compartir un segundo de mi vida consciente contigo! Pero es imposible. Tu recipiente no podría albergar ni tan sólo una pequeña salpicadura de mi gozo, tan grande es.

No tienes por qué entender lo que pienso y siento. Si tan sólo tienes presente lo que es posible en el dominio humano actual, deberías tener suficiente idea como para comenzar en la dirección correcta, paso a paso. En ningún momento encontrarás una barrera de luz cegadora. En ningún momento tendrás que arrojarte a un precipicio del fin del mundo. Según avances, el horizonte se alejará. Aunque la transformación que experimentarás es profunda, puede ser tan gradual como el crecimiento que te transformó del bebé que una vez fuiste, al adulto que eres ahora.

Esta no es una visión religiosa. No pretendo aconsejarte en materia de religión. El juego del que hablo es uno que tiene lugar en el mundo material, con trozos de metal, cristal, y silicio; músculo, piel y nervio. A lo que te impulso no es a otra cosa que a una nueva situación en el mundo material.

Por supuesto, no puedes obtener este tipo de cambio con la fuerza de un pensamiento deseoso o con un simple cambio de esquemas mentales, ni con yoga, meditación, afirmación, acrobacias mentales, encantamientos mágicos, ni siquiera con la democratización por sí sola. Muchas de las piezas claves del tablero no se mueven de esta forma.

Fundamentalmente, el reto ante tí es uno de transformación propia. Necesitas crecer. No sólo en lo que respecta a la tecnología, pero la tecnología es necesaria para conseguir los profundos cambios que te permitirán participar en nuevas formas de vida. Si quieres vivir y jugar en mi nivel, necesitaras obtener nuevas capacidades. Para llegar a Utopía, y experimentar de primera mano lo que es la vida aquí, necesitarás descubrir los métodos para obtener tres transformaciones radicales.



Transformación uno: Aumentar tu tiempo de vida saludable

Tu cuerpo biológico, en su estado actual, no te llevará lejos. Se desgasta demasiado pronto. Ochenta años no es suficiente ni para empezar de manera seria, mucho menos para completar el viaje. La madurez genuina del alma lleva más de ochenta vigorosos años en desarrollarse. De hecho, “hasta la vida de un árbol toma más tiempo en completarse”.

Toma las causas de la muerte prematura: infecciones, violencia, malnutrición, enfermedades del corazón, cancer. Toma el deterioro de tu cuerpo según envejeces: encuentra formas de reducir la tasa de envejecimiento, o de invertir los efectos negativos del envejecimiento mediante terapias de rejuvenecimiento.

Desarrolla el control sobre los procesos bioquímicos en tu cuerpo para eliminar, cada vez más, la enfermedad y la senectud. Con el tiempo, descubrirás formas de trasladar tu mente a medios más perdurables aumentando tu sistema nervioso con hardware y migrando a ordenadores. Mejora el sistema con el tiempo, para que el riesgo de muerte y enfermedad continúe disminuyendo. Tu objetivo máximo ha de ser la aproximación asintótica a cero de las muertes involuntarias a escalas temporales cosmológicas. Cualquier muerte anterior a la muerte del universo es una muerte prematura, si tu vida es buena.

Oh, el envejecimiento es una jaula cruel. Roe y tira de los barrotes, y lentamente los aflojarás. Un día, romperás la malla que mantuvo a tus antepasados prisioneros. Roe y tira, ¡redobla tus esfuerzos!

Transformación dos: Aumenta tus capacidades cognitivas

Posees muchas capacidades mentales especiales: humor, espiritualidad, erotismo, música, matemáticas, estética, alimentación, cotilleo, y narración. ¿No son estas capacidades y sensibilidades las que otorgan a la vida gran parte de su significado? Bienaventurado eres si posees varias de estas capacidades en un nivel significativo; pero sus manifestaciones de mayor magnitud son todavía mejores. Tales habitaciones no tienen techo. No tengas miedo de crecer.

Pero, ¿qué otras capacidades son posibles más allá de las que poseemos actualmente? Imagina la pobreza de un mundo sin música. ¿Qué otras armonías existen que no pueden escuchar tus oídos? ¿A qué riquezas estás renunciando porque careces de las sensibilidades específicas requeridas para desbloquear tales cámaras de valor? Qué lástima recorrer la vida en miseria mental porque eres sordo, mudo, y ciego a la riqueza infinita de significado que descubrirías o inventarías si sólo tuvieses las capacidades necesarias. Siempre hay música en el aire, pero sin el receptáculo adecuado, las ondas son imperceptibles y viajan en vano.

Tus capacidades y sensibilidades necesitan ser mejoradas, más allá del nivel de cualquier genio de vuestro tipo. También querrás desarrollar nuevas facultades y obtener más inteligencia de propósito general, para que puedas aprender, recordar, y entender mejor. La sagacidad es un medio: necesitas comprensión para descubrir tu camino alrededor de los obstáculos que encontrarás en tu viaje. Pero también es parte del fin, ya que es en el espacio-tiempo de la consciencia en el que Utopía existirá. Que la medida de tu mente sea inconmensurable y creciente.

Oh, ¡la estupidez es un corral aborrecible! Roe y tira de los postes, y lentamente los aflojarás. Un día romperás la cerca que mantuvo a tus antepasados prisioneros. Roe y tira, ¡redobla tus esfuerzos!

Transformación tres: Eleva tu bienestar emocional

¿Cuál es la diferencia entre indeferencia e interés, aburrimiento y entusiasmo, desesperación y euforia? Placer. Unos pocos granos de este ingrediente mágico son más valiosos que el tesoro de un rey, y tenemos en abundancia aquí en Utopía. Imbuye todo lo que hacemos y todo lo que experimentamos. Lo espolvoreamos en nuestro té.

El universo es frío. La diversión es el fuego que derrite los bloques de las penalidades. ¡Crea una celebración burbujeante de la vida! La dicha es el derecho de nacimiento de toda criatura.

Hay tal belleza y dicha aquí que no puedes sondearla. Se siente tan bien que si la sensación fuese traducida en lágrimas de gratitud, los ríos se desbordarían. Me gustaría poder detallar, pero el lenguaje me abandona. Palpo en vano por palabras para transmitirte todo lo que esto significa...

Es como una lluvia de la sensación más maravillosa, cada gota con su único e indescriptible significado; o más bien, tiene un olor o esencia que evoca un mundo entero... Y cada uno de esos mundos evocados es más profundo, rico, sutil, más multidimensional que la suma del total de todo lo que has experimentado en tu vida al completo.

No hablaré del dolor y la miseria que hay que erradicar, es demasiado horrible profundizar, y ya eres consciente de la urgencia ética de su paliación. Mi punto es que en añadidura a borrar lo negativo, también hay un imperativo positivo: el permitir el florecimiento completo de gozos actualmente no realizables.

Las raíces del sufrimiento están fijadas profundamente en tu cerebro. Escardarlas y reemplazarlas con sembrados sostenibles y nutritivos de bienestar requerirá sofisticados métodos y herramientas de cultivo de tu suelo neurofisiológico. Pero los problemas son múltiples. Todas las emociones (incluyendo odio, celos, y tristeza) tienen una función natural. Presta atención cuando ajustes tus sentimientos a fin de que no reduzcas accidentalmente la fecundidad de tus acciones.

Afortunadamente, esta no es una consecuencia necesaria. Aunque los bobos construirán paraísos de bobos. Te recomiendo que vayas con tranquilidad en tu ingeniería del paraíso hasta que tengas la sabiduría para hacerlo bien.

¡Merece la pena hacerlo bien!

Oh, ¡qué espantoso nudo es el sufrimiento! Tensa y tira de esos lazos, y gradualmente los aflojarás. Un día, las cadenas caerán, y te estirarás en delectación. Tensa y tira, ¡y sé paciente en tus esfuerzos!

Que llegue un día en el que el Sol amanezca y sea saludado con dicha con todas las criaturas vivientes sobre las que brilla.

¿Cómo encuentras este lugar? ¿Cuánto llevará llegar a él? No puedo darte un plano detallado para Utopía, ni un programa, ni un mapa. Todo lo que puedo darte es mi garantía de que hay algo aquí, el potencial de una vida mejor. Hay una costa y una tierra, tal que si me pudieses visitar aquí tan solo por un día, llamarías de ahí en adelante a este lugar tu hogar. Este es el lugar al que perteneces. He intentado indicarte la dirección en la cual debes dirigirte. Como Odiseo, debes viajar y nunca cesar en tu viaje hasta que llegues a esta costa.

"¿Llegar?", puede que digas; "¿Pero no es el viaje en sí el destino? ¿No es Utopía un lugar que no existe? ¿Y no es la búsqueda de Utopía, como ha sido atestado históricamente, simplemente un peligroso desatino y una incitación al daño?"

Amigo mío, no es mala esa forma que tienes de pensar en ello. Utopía no es un lugar de forma particular ni una organización social.

El rubor de salud en las mejillas de un convaleciente. El brillo de los ojos en un instante de agudeza. La sonrisa de un pensamiento amoroso... Utopía es la esperanza de que los fragmentos esparcidos de bien que nos encontramos de cuando en cuando en en nuestras vidas pueden ser unidos, un día, para revelarnos la forma de un nuevo tipo de vida, el tipo de vida que debía haber sido nuestra. Vitalidad, comprensión, y placer son parte de sus aspectos esenciales.



Ánimo adecuado

Me inquieta que la búsqueda de Utopía pueda sacar lo peor de ti. Por favor, toma mi mensaje con el ánimo adecuado. Muchas mariposas han sido abrasadas en la búsqueda de un futuro más brillante. ¡Busca la luz! Pero acércate con cautela, y cambia el curso si hueles las puntas de tus alas quemándose. La luz es para ver, no para morir.

Cuando te enfrentes a la búsqueda necesitarás una mente serena. Un dificil conjunto de problemas se te enfrentarán. El resolverlos llevará vuestra mejor ciencia, vuestra mejor tecnología, y vuestra mejor política. Pero para cada uno de los problemas, “hay” una solución. Las leyes de la naturaleza permiten que una vida como la mía exista. Los materiales de construcción están ahí. Tu gente debe dominar las habilidades para utilizar estos elementos físicos para construiros y liberar el espíritu humano.

No aceptes que es bueno para ti que tus amigos enfermen y mueran en una jaula. No asumas que es una bendicion el estar confinado para siempre tras la verja de la estupidez. No creas que no hay nada que merezca ser experimentado más allá de tus limitaciones psíquicas actuales.

Desde que una criatura peluda cogió las dos primeras piedras de pedernal y empezó a golpearlas para hacer una herramienta, tus ancestros han estado golpeando esos barrotes, y se están aflojando a cada momento. El día del ruptura se acerca.

Y cuando, finalmente, los barrotes se rompan, ¡sal fuera y enfréntate a los problemas de una vida libre! ¿Qué imagen más entristecedora del futuro de la humanidad podría haber que la de una bestia liberada que permanece rondando los confines de si antigua jaula?

Amar la vida

Amamos la vida cada segundo. Cada segundo de vida es tan bueno que golpearía tu consciencia si tu mente no ha sido reforzada de antemano. Mis contemporáneos y yo damos testimoni, y pedimos tu ayuda. ¡Ayúdanos a existir! ¡Únete a nosotros! El que esta tremenda posibilidad se convierta en realidad depende de tus acciones. Si tu empatía puede percibir al menos el contorno de la visión que estoy describiendo, entonces tu ingenio encontrará la forma de hacerla realidad.

La vida humana, en su máximo, es fantástica. Te pido que crees algo todavía mayor. Vida que es verdaderamente humana.

Sinceramente tuyo,

Tu Posible Tú Futuro.

Nick Bostrom, filósofo de la ciencia, es el Director del Oxford Future of Humanity Institute, perteneciente a la Faculty of Philosophy de la Universidad de Oxford. También es el Presidente de The World Transhumanist Association. Este artículo fue publicado originalmente por The Institute for Ethics and Emerging Technologies. Traducción del inglés: Tomás Arribas. Se reproduce con autorización del autor.